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Nuestra voz · Publicación

En época de cuarentena alimentarse se volvió subversivo

Un grupo de mujeres con barbijo, de pie en fila sobre un descampado de tierra entre árboles. En primer plano, una olla grande puesta sobre un fuego de leña.
Un grupo de mujeres con barbijo, de pie en fila sobre un descampado de tierra entre árboles. En primer plano, una olla grande puesta sobre un fuego de leña.

En el departamento de Santa Cruz y muchas otras zonas del país, escuchar y ver ollas vacías se esta normalizando. Familias, comunidades y barrios enteros se han visto obligados/as a salir y hacer sentir el sonido de la desesperación, que implica saber que no hay alimentos y tampoco dinero para adquirirlos y acceder al derecho fundamental de la alimentación.

En las imágenes observamos familias que habitan el barrio las cabañitas de Santa Cruz de la Sierra, que ya no resisten esta cuarentena y muestran sus ollas vacías en señal de protesta y exigiendo a las autoridades locales, departamentales y nacionales, atención a esta necesidad básica. En otros barrios han optado por juntarse y realizar ollas comunes, como un gesto de solidaridad y empatía grupal, pero lamentablemente no es suficiente.

Es evidente que el gobierno transitorio boliviano decidió aventurarse en ordenar cumplir una cuarentena para hacer frente a la pandemia del Coronavirus, sin antes planificar sus acciones de atención en salud para la prevención y recuperación de aquellas personas que adquieran este virus, tampoco estableció un plan de atención con alimentos a aquellas familias de escasos recursos y que viven del día a día.

Simplemente se decidió ordenar un confinamiento de las familias en sus hogares, obligándoles prácticamente a decidir entre dos opciones “o mueres por coronavirus” o “o mueres de hambre”, situación a que ha dado lugar a que la rebeldía de gran parte de la población que día a día se amarra la esperanza en los pies y sale a las calles a buscar como subsistir y llevar alimentos a sus hogares.

Bajo estas condiciones actualmente en Bolivia, “comer se volvió subversivo” y prácticamente en acto de provocación al gobierno, puesto que en lugar de llevar alimentos el gobierno se aferra en ofrecer cárcel a quienes se atreven a manifestarse y exigir que se atienda con alimentos.

Quisiéramos entender que significa para el gobierno ¿Qué significa para ustedes el sonido de las ollas vacías? ¿Qué sienten el escuchar y ver la desesperación del pueblo al que dicen gobernar?

Radio Alternativa 103.0 fm. Brazo comunicacional de Casa de la Mujer

Casa de la Mujer

Acompañamiento psicolegal, médico y social con perspectiva feminista en Santa Cruz de la Sierra.